Durante miles de generaciones, el ser humano ha intentado preservar el calor dentro de sus hogares. Muchos de los inventos y mejoras de la construcción han enfocado sus esfuerzos a este ámbito. Y, tras muchos sistemas fallidos, hemos conseguido un método más sostenible para conseguir el aislamiento térmico por el exterior.

Imagina que tienes que rehabilitar un edificio del casco antiguo (siempre y cuando no sea de fachada protegida) de una capital de provincia. Has buscado el método más sencillo, eficaz y que, además, revalorice dicho edificio. Y así has encontrado el sistema SATE, un método que promete todo lo anterior y más.

El sistema SATE, o Sistemas de Aislamiento Térmico por el Exterior, responde a esa necesidad básica: rehabilitar una vivienda sin perjudicar lo más mínimo posible a sus residentes. Los edificios de las grandes metrópolis, que quieren mejorar en ahorro energético y estética, podrían utilizar este modelo innovador para empezar una nueva vida tanto dentro como fuera de sus estructuras.

Sistemas de Aislamientos Térmicos por el Exterior, un vistazo rápido

Como ya sabrás, el sistema SATE consiste en colocar un material aislante adherido al muro mediante fijación adhesiva o mixta (adhesiva y mecánica). Gracias a que el material aislante se fija directamente al muro, produciendo un aislamiento continuo a lo largo de la fachada, se evita la aparición de puentes térmicos en el edificio. Acabamos así con las pérdidas de energía y la transferencia de temperatura entre el interior y exterior de la vivienda.

Responde así al eje económico de la sostenibilidad de múltiples formas, porque también acaba con desperfectos (elimina grietas, fisuras y garantiza la desaparición de humedades) y responde a la normativa contra incendios según el CTE (pues es un material muy resistente al fuego). Además, el mantenimiento es mínimo, ya que solo necesita revisiones sencillas cada cinco años.

La función del adhesivo es primordial, no solo agarrando el material aislante en la fachada, también restringe la expansión, contracción y compresión del aislamiento y ajusta su plenitud. Según su naturaleza hay tres tipos, aunque nos vamos a centrar en dos, porque el adhesivo de dispersión se suele utilizar en paredes de madera o soportes con fibras de madera, mientras que los otros dos sirven para un mayor número de aislamientos y soportes.


La fijación adhesiva es óptima y se combina con la fijación mecánica en la rehabilitación de fachadas Por un lado está el cemento adhesivo. Se utiliza sobre soportes minerales, como ladrillo u hormigón, y se puede aplicar a cualquier tipo de aislamiento.

Esto limita la rehabilitación de algunas fachadas, aunque un gran número están realizadas con estos materiales. Es posible trabajarlo en climas adversos con lluvias, y este adhesivo se prepara mezclando los materiales en un balde, mezclando con agua.

Su uso en la actualidad se debe, sobre todo, a que corrige las zonas menos uniformes de la superficie, llenando posibles huecos y también influye en su precio competitivo.

Piensa en esa gran fachada de un edificio en el centro de tu ciudad, a mediados de abril, con un clima lluvioso que no favorece la mezcla de materiales que resultan en cemento adhesivo. También agregue el mínimo de 48 horas de curado requeridas. El acabado de la fachada puede tardar hasta una semana, lo que resulta en un método ineficaz para lo que se supone es el sistema ETICS, más rápido y sencillo que otros sistemas.

Rehabilitación para la sostenibilidad

Ya hemos visto que los cierres adhesivos responden al eje medioambiental prometido por el sistema ETICS. Pero los Sistemas de Aislamiento Exterior que quieran potenciar el resto de ejes deberían utilizar la espuma adhesiva, porque no solo es más rápida, universal y fácil de aplicar en cualquier circunstancia (por tanto, más económica) sino que además requiere de menos complementos a aplicar (dificultando menos en la calle y facilitando la vida de los vecinos.