Ventanas PVC: hechos y mitos

Todo producto habido y por haber en la historia del comercio humano sufrirá de cierta difamación, y las ventanas PVC no son diferentes al resto, pues siempre habrá un grupo interesado en desprestigiar lo que está de moda frente al público para estropear su imagen o por rencor a su éxito.

La verdad es que, en algunos casos muy contados, esta información tiene cierto grado de falsedad y verdad que pueden llegar a confundir al consumidor, y en pos de eso siempre es necesario aclarar dónde se puede dibujar la línea entre lo que es verdad o mentira, y aquí te diremos los hechos y mitos de estas ventanas.

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Las ventanas PVC son frágiles y duran poco

Se dice seguido que el PVC es un material de segunda categoría. Esto es falso, y es fácil intuir el por qué se alega tanto.

El PVC es un producto de plástico derivado del petróleo, así que cuándo se compara este material con el aluminio que se usa normalmente para hacer las ventanas la lógica nos dice que por supuesto que aluminio es mucho mejor: es más duradero y resistente a la corrosión… ¿cierto?

Esto no tiene que ser así precisamente, porque en el mundo de la química dos más dos no siempre es igual a cuatro y este tipo de plástico es excelente y tiene características que el aluminio o el cristal común no podrá superar.

Es un aislante excelente, es resistente a los impactos de cualquier tipo y resiste el paso del tiempo tan bien o hasta mejor que cualquier ventana común, con el extra de que estas van a necesitar de mantenimiento (a menos que quieras sacarle todo el jugo a tu compra, de ser así podrán durar hasta 40 años sin rechistar).

Las ventanas PVC son contaminantes

¿Este material utilizado para fabricar las ventanas PVC es un contaminante durante su fabricación y su vida útil?

Sí y no, deja te explico.

Cualquier producto destinado a la manufactura tiene un coste ambiental, pues su producción genera CO2 dentro del ambiente tanto durante su fabricación como durante su plazo de uso razonable de mano del consumidor. Los productos que mayor daño le hacen al ambiente son los que más CO2 generan y los que no pueden ser reciclados.